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Estar solo es

sentir el vacío;

sin noche, sin día

Abrir los ojos y no verte

saber que no estás....

que no vendrás...

Buscarte donde solo hay soledad

¿Gritar!... llorar

Estar solo es....estar solo

sin ti,

solo

¡Como sólo yo estoy solo!

(esperar, esperarte... tal vez....) 

 

CASA de la CULTURA “PLAZA” 

de CALZADA Y 8 

VEDADO – LA HABANA

INTRODUCCIÓN Y PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

 

Hay muchas formas de abordar el mundo del arte, desde las meramente contemplativas, hasta las participativas. Estamos ante una exposición pictórica y solo nos es dado la participación contemplativa. Mis palabras deben entenderse únicamente a la luz del conocimiento de buena parte de la pintura de Manuel Pérez Aragón, del conocimiento de la obra actual aquí presente y de la obra anterior aquí ausente, aunque no del todo.

Me explico, todo nos permite contemplar y percibir el expresionismo abstracto que Manuel Pérez Aragón nos presenta y su grado de acierto en la composición, el color y el empaste en el lienzo; aunque la distancia es mucha entre  la vieja España y Cuba, la llorada.

Por ello me centro en cada cuadro en cada obra en las que Manuel Pérez Aragón nos ofrece un trozo de su sentir, su compleja forma de entender la vida, su agonía vital –unamuniana agonía, entiéndase-, su pasión y su tristeza, plasmados con una rica paleta que mezcla con sabiduría y oficio, porque no estamos ante un pintor de vocación reciente y edad temprana, estamos ante un hombre que acaba de penetrar los augustos misterios de los sesenta y que lleva diciendo al mundo qué piensa, qué siente, cómo lo percibe, desde la más tierna juventud. Sus primeras obras ven la luz en los años sesenta (del siglo pasado ¡dios mío que mayores nos hemos hecho¡) y estamos en la segunda década del siglo XXI.

En Manuel Pérez Aragón no es fácil reconocer etapas, porque en realidad hay una evolución constante en la forma, en el uso del color, en el lenguaje y metalenguaje plástico, una evolución que viene marcada por los cambios de humor, por la diferente perspectiva, por el paso del tiempo que introduce mayores elementos reflexivos, madurez en el autor y en la obra y por ello hoy, aquí, en una de las ciudades más bellas del mundo, cual es La Habana, la obra de Manuel Pérez Aragón es la de su momento creativo más atormentado y a la vez más maduro (no volveré a recordar los años), son los gritos de amor a la tierra y ansias de vida y esperanza, es la canción del naufrago que se ase a la tabla y mira el cielo y el horizonte y atisba la nao salvadora.

Manuel Pérez Aragón en estado puro, en pigmentos aún medio secos como heridas abiertas por donde se escapan los fluidos más íntimos.

Él se nos ofrece así, sin ropajes ni adornos, abierto a nuestros ojos tanto de implacables jueces como de amables viandantes. Es la pupila del espectador quien debe captar el mensaje, quien debe percibir las señales e interpretarlas y sentir y disfrutar o padecer, según los casos y soñar si entró despierto, o despertar si entró dormido y vivir el momento, ese que se nos escapa entre las manos a cada instante. Y a ese vivir y ser nos invita Manuel Pérez Aragón.  Bonifacio Martín

Salon Franco-Español

Salon Franco-Español. Salons Artistiques Talençais. Bordeaux (Francia)

"Le rêve" et ses surprenantes variations.

Sur le thème général du "Rêve", prés de soixante artistes(peintres, dessinateurs, sculpteurs et céramistes) laissent vagabonder leur imagination, inventant multlipes variations à partir de ce mot-clé, capable de chanter, la simple réalité tout autant que l'imaginaire le plus transparent, le symbolisme humanitaire ou mythique, l'abstraction poétique ou véhément, le fantastique le plus possible et le plus effréné 

Ainsi rêvons nous d'un monde paralelle, angoissant et inquiet, sans réalité palpable et pourtant plausible. Telles les évocations onirico-fantastiques, devant la peinture aléatoire aux rythmes apocalyptiques de Manuel Pérez Aragón.

Estos espacios pintados, de Manuel Pérez Aragón, invitan al espectador, antes que a un juicio o a una descripción, a una manera de comunicación, a una comunión tan libre como ese espectador lo desee, tan numerosa como sean los posibles espectadores. El ha puesto colores sustantivos; él ha adjetivado sus límites con gestos mínimos, con suaves transacciones, con matices surgidos del propio acto de pintar. 

 

Sin acogerse a ningún argumento previo, a ningún prefigurado concepto. Manuel Pérez Aragón ha renunciado a todo argumento que no sea el de la música íntima, el del concierto de las sensaciones, y ha descartado toda tesis que no venga de ese ritmo nacido de los profundos pulsos que la mano consiente. Biología, biografía. Biografía de impulsos sutilmente encauzada por una química de colores, por una certera alquimia de significantes que, en sí mismos, en su rítmica composición, son hermosos como los sueños, sentidos como la intuición (teoría súbita que reúne la memoria y presente en el acto poético). 

 

Memoria de haber asumido con apariencia de olvido las enseñanzas que el pasado del Arte contiene; magia, miga. Concreto; concreto. Aquí me duele; aquí me satisfago; me sueño, aquí. Aquí y ahora, hago. Hago, canto; luego existo. Soledad. Soliloquio.

 

Nadie pregunte qué ha querido decir el artista. No pretenda qué ha querido decir el artista. No pretenda nadie encontrar instrucciones que resuelvan sus dudas, que colmen las ausencias. (¿Por qué ha de ser cuadrada la pintura? ¿Por qué ha de ser redondo el juicio?). Tal vez, el artista no ha querido representar ningún "trozo del mundo". Y solamente actualizar un bodegón de sensaciones, de una invención hermosa en cada cuadro, que cada espectador sepa llenar según su propia mirada lo desee. Que cada espectador trate como se de un cuadro se tratase. Participando. Soliloquio frente a soliloquio. Dialogando en el instante de la mirada. José A. Rey del Corral

soy tan frágil

           como un vaso de cristal

          en las manos del viento

que un pájaro anudado

          a los perfiles del horizonte

                                  atravesando

                  las infinitas

órbitas de mis ojos

               resulta suficiente

                       para desnudar

                                    los pétalos del mar

Juan Cerrato

Manolo Pérez Aragón se interesa por la pintura como proceso creativo en el que los materiales empleados tienen capital importancia. Acrílicos, lacas, barnices se mezclan para lograr este color, aquel tono o que las texturas cambien de un brillo pulido a una tierra rugosa.

Claro está que eso tiene un fin. En un momento generan dinamismo, otras veces los negros pesan, dan consistencia a la composición y más allá es el blanco el que triunfa.

Renuncia a cualquier descripción, no hay objetos, la literalidad de la narración no existe. Tan sólo color, la gradación de una gama o el contraste. Una obra que no quiere sujetar al espectador en unos límites. Únicamente pretende que la vista recorra la superficie y reconozca dentro del informalismo todo lo que su fantasía le sugiera.

Esta claro, en lo que Manolo cuelga en El Bonanza, un afán de encontrar su propio camino, averiguar qué nueva mezcla dará un resultado desconocido, qué otra materia pueda añadir o quitar. Que para él la pintura ha de ser un camino abierto e interminable.

Mercedes Marino

Heraldo de Aragón 2 de marzo de 1989

Manolo Pérez Aragón, nos muestra un mundo ambivalente: por un lado el químico, el investigador y por otro, el artista, el creador.

Su "cocina" se ve claramente influenciada por su formación de químico, lo cual le lleva a mezclar pigmentos o colorantes de muy variada procedencia y composición: óleos, acrílicos, sintéticos, nitrocelulósicos, epoxy, etc., lo que hace que su obra sea de compleja ejecución, resuelta gracias a sus grandes conocimientos de la técnica.

El blanco áureo, junto con los azules y rojos dominan preferentemente en su pintura, aunque utiliza toda la gama del arco cromático, armonizándolos de tal manera que en el conjunto, sustituyen a las formas concretas destruyéndolas mediante la magia de la espátula.

Manolo, se mueve a gusto dentro del abstracto expresionista, diluyendo su obra en informes lirismos, de rasgaduras de poesía, de veladuras que buscan el aire de lo supremo, de lo etéreo, del tiempo inexistente, de la lucha caótica contra él mismo, descubriendo a través de la gran ficción de los sueños, la liberación de las coordenadas tridimensionales que anulan al hombre.

Entre estas coordenadas, su obra se va haciendo más atrayente, más viva, transformándose, mutándose en un "microcosmos genético", donde su imaginación se escapa en dicciones gestuales, en simples manchas aformes, de materia y de color.

Joaquín Pacheco. Artista plástico. Pintor

Manuel Pérez Aragón "Arquetipos 1.991"

En mi obra se aprecia la evolución plástica del proceso creativo

El pintor Manuel Pérez Aragón (Zaragoza 1950) inauguró este sábado 1 de junio en la Sala de  la Fundación March de Manacor bajo el título genérico de "Arquetipos 1991" lo que representa uno de los eventos plásticos más importantes del año en nuestra ciudad, dada la impresionante calidad del artista.

En tus inicios, el descubrimiento del Museo de Arte Abstracto de Cuenta te produjo un impacto decisivo. ¿Hasta que punto, hoy en día sigue influyéndote?

Desde los años 60 hasta el presente el Museo de Arte Abstracto mantiene vigente su aspecto más seductor: el proyecto de Fernando Zóbel. El contenido en obras sólo es superado por el continente de las Casas  Colgadas así como por el paisaje del entorno. Definitivamente Cuenca es una ciudad mágica donde los volúmenes y texturas de sus hoces y torcas imitan la más pura abstracción. Cada vez que me acerco a Cuenca me es difícil resistirme a no ver las telas de Manolo Millares y las esculturas de Pablo Serrano.

Estudiaste artes plásticas en Essen y allí descubriste verdaderamente a los expresionistas alemanes. ¿Cómo marcó tu obra la estancia en Alemania? ¿Cómo tras el paso de los años, sigue presente en tus cuadros?

Después de terminar los estudios de ingeniería me fui a Alemania con el propósito de ve al natural las obras que tanto había imaginado y estudiado en los libros: las manos de Oskar Kokoschka, la crítica despiadada de Otto Dix, los retratos de Max Beckmann, las veladuras de Lyonel Feininger todavía están presentes cada vez que me enfrento s un lienzo en blanco. Este interés mío por el expresionismo tiene su origen en la pintura y algunos grabados de Goya.

Pasaste por la Escuela de Artes de Zaragoza. Háblanos de tu experiencia en las aulas.

Mi paso por la Escuela de Artes de Zaragoza fue una etapa realmente penosa para mí., sobre todo por el contraste tan grande que había y me imagino que continúa habiendo con las Escuelas de Arte de otros países europeos. La enseñanza que se impartía estaba agotada en un plano artesanal, académico y muy poco creativo. Esta situación me conduce nuevamente a seguir siendo autodidacta.

El 1997 decides automarginarte. ¿Qué razones te indujeron a ello?

Mi proceso de automarginación esta influido por el ambiente artístico de Zaragoza en eso años y que hace que muchos artistas se fueran a otros a otros lugares más receptivos como parís y Nueva York.

Has dedicado muchos años a conoce en profundidad el arte contemporáneo visitando frecuentemente los museos de Europa y América. ¿Qué museos y qué obras te han impactado más?

En Europa hay grandes museos prácticamente en todos los países. Sin embargo hay unos cuantos que si quiero mencionar:  la Galería Nacional y el Museo del Puente en Berlín,  La Galería Nacional en Oslo (por las obras de Edvard Munch). En Estados Unidos el Moma, el Whitney Museum y por supuesto el Guggenheim. 

EL DÍA 

Periódico Aragonés independiente

 

Joaquín Pacheco Y Manolo Pérez Aragón 

Dos artistas en Villanueva de Gállego 

En el ayuntamiento de Villanueva de Gállego es exhibe estos días una muestra pictórica de dos pintores zaragozanos: Manuel Pérez Aragón y Joaquín Pacheco. No hay nada que relaciones desde un punto de vista estilístico ni conceptual sus respectivas producciones. El único vínculo que les ha traído a este espacio es el de la amistad personal de sus autores quienes, en alguna otra ocasión, han acometido la experiencia de reunir sus trabajos. 

Manolo Pérez Aragón que se declara admirador de los expresionistas alemanes y ávido lector de C.G. Jung, trabaja la pintura desde los supuestos de un informalismo poético en el que rehúye cualquier incursión en formas definidas, reduciendo la geometrízación al mínimo. Pérez Aragón opta por un universo pictórico de sugerencias, donde el color se distribuye con una notable autonomía, fuera de referencias explícitas, como abandonado a una química del azar. Prevalece en la superficie pintada lo aleatorio, la invasión recíproca y decididamente libre de las zonas de color contiguas, sugiriendo de esta manera, un mundo primigenio, inestable, en ebullición, o los efectos que produce la lluvia sobre la materia orgánica, o la sugerencia también, en trance de apagarse, un universo que aproxima a la entropía, y del que, aquí o allá, quedan burbujas o gestos que nos recuerdan la humana presencia. Soliloquios es el nombre que ha dado al conjunto de su muestra el artista, en homenaje a Miguel Labordeta, de quién fuera alumno y a cuya obra profesa una devoción ilimitada. 

J. A. REY DEL CORRAL 

EL DÍA Periódico Aragonés independiente, 1 de marzo de 1990

El café Ícaro, una apuesta por el arte contemporáneo http://www.elpirineoaragones.com/system/pdfs/5530/original/19940916_0_05736.pdf?1250746669